Cigarrillos Electrónicos: el mito de los nuevos cigarrillos

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¿Qué son los cigarrillos electrónicos?

Los dispositivos electrónicos para fumar (DEF) han sido propuestos como productos terapéuticos de reposición de nicotina en el tratamiento del tabaquismo o para ser utilizados en reemplazo de cigarrillos en los lugares donde se prohíbe fumar, aduciendo que están desprovistos de efectos deletéreos de los productos de la combustión de tabaco. Sin embargo, hasta el momento no existen estudios clínicos que demuestren su seguridad y eficacia.

 ¿Son los cigarrillos electrónicos una alternativa?

Los dispositivos electrónicos para fumar (DEF), más conocidos como cigarrillos electrónicos, se presentan como productos terapéuticos de reposición de nicotina en el tratamiento del tabaquismo. Pero al día de la fecha no existen estudios clínicos que muestren su seguridad y eficacia, situación que preocupa, atento que puede resultar en un serio riesgo a la salud, por inducir al usuario a la simple sustitución del cigarrillo convencional, por estos dispositivos electrónicos que contienen nicotina, al igual que el tabaco, tóxico responsable de la adicción.

Además, a los efectos nocivos de la nicotina, se debe sumar que su uso carece de indicación médica, atento al desconocimiento sobre la composición real de los cartuchos que están a la venta y a la falta de demostración de sus “potenciales beneficios”.

La nicotina es una droga sumamente tóxica, con fuertes propiedades adictivas y alto riesgo cardiovasculares.

Por otro lado, el uso del cigarrillo electrónico, no ayuda a la deshabituación que se tiende con la creación de los espacios libres de humo de tabaco, ya que los usuarios pueden mantener su adicción a la nicotina a pesar de las restricciones de fumar.  Asimismo, los dispositivos que supuestamente no contienen nicotina son potencialmente dañinos, ya que ningún fabricante ha demostrado esa condición mediante ensayos, ni tampoco ha probado la inviolabilidad de los cartuchos para garantizar la seguridad en la utilización del producto sólo como sustitución psicológica del acto de fumar.

En este marco, podemos decir que no existe ninguna evidencia que nos permitan concluir que el producto en cuestión sea efectivo, eficaz y seguro para su utilización en el tratamiento del tabaquismo, no existiendo pruebas suficientes que determinen su seguridad para el consumo humano. Situación que lleva a prohibirlos en distintos países del mundo, incluido Argentina, a través de su Ministerio de Salud.

 

El vapeo tiene el mismo nivel de adicción que la pitada de los cigarrillos tradicionales?

La adicción tiene un componente físico y uno psicológico. El cigarrillo electrónico dificulta romper la conducta con el cigarro, dada la similitud con el cigarrillo convencional y la presencia de nicotina entre sus componentes, droga sumamente tóxica y con fuertes propiedades adictivas, el uso de estos dispensadores, además del potencial riesgo que representa para individuos con patologías cardiovasculares, puede inducir en nuevos usuarios una dependencia a la droga. Se ha visto que el uso del cigarrillo electrónico puede aumentar el consumo de tabaco en jóvenes no fumadores, por “normalizar” su uso a través de la falsa creencia de que no es peligroso, ya varios estudios han demostrado que algunos adolescentes no habrían usado tabaco si no incursionaban en el uso de DEF primero.

Un estudio reciente encontró que el 73% de los adolescentes piensan que los cigarrillos electrónicos son más seguros que los cigarrillos de tabaco.

¿Cómo repercute su uso en el organismo?

Como se menciona, distintos investigadores sostienen que los DEF son peligros, por contener cantidades inciertas de nicotina y otras sustancia tóxicas como extracto de hoja de tabaco, antioxidantes y sustancias aromatizantes, además de propilenglicol, destinado a la simulación del humo, glicerol y otras sustancias como metales (níquel, cromo y plomo), provienen de las bobinas de calefacción, compuestos que al ser inhalados, son tóxicos y potencialmente cancerígenos. Por lo que ningún estudio es concluyente respecto a los efectos adversos del cigarrillo electrónico a mediano y largo plazo.

No se ha establecido la seguridad y el grado de absorción de la nicotina a través de estos productos.

Diversos estudios señalan que la nicotina desempeña un papel importante en el desarrollo del cáncer, principalmente de pulmón y páncreas. Además, la nicotina pasa la barrera placentaria, afectando el crecimiento fetal y su desarrollo cardíaco y cerebral. También puede inducir la formación de placas ateromatosas, disfunción plaquetaria, originar daños endoteliales, producir espasmos coronarios, aumentar la presión arterial y favorecer el infarto de miocardio. La exposición a la nicotina también está relacionada a efectos neurotóxicos, tiene participación en el desarrollo del enfisema pulmonar, broncoconstricción, aumento de las secreciones bronquiales, puede ser responsable de la formación de úlceras pépticas en estómago.

Por otro lado la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos encontró en estos dispositivos electrónicos ingredientes cancerígenos (como las nitrosaminas) y otros químicos tóxicos peligrosos para la salud. En un comunicado de julio de 2009, admitieron que, hasta la fecha, “no se sabe exactamente qué concentración de nicotina y otros tóxicos inhalan las personas que fuman cigarrillos electrónicos y tampoco existen estudios clínicos sobre los efectos de los cigarrillos electrónicos en la salud de los fumadores y de los no fumadores expuestos”, por lo que desaconsejan su uso.

También se ha registrado en oportunidades la explosión de la batería del dispositivo, una complicación peligrosa de frecuencia desconocida.

 

Reemplazar el cigarrillo tradicional por el electrónico controla la esa dependencia?

No, su uso perpetua la conducta de fumar por lo que se los denomina de “doble uso”; por un lado, mantiene la dependencia de la nicotina y por otro, desalienta a dejar de fumar, ya que sus usuarios pueden mantener la adicción a la nicotina a pesar de las restricciones vigentes de no fumar en espacios cerrados o “libres de humo de tabaco”, por lo que siguen haciéndolo, con los riesgos que significa para su salud.

 

Muchos aseguran haber dejado de fumar tabaco a partir de comenzar con el uso de DEF.

Los cigarrillos electrónicos son una forma no controlada de aporte extra o de sustitución de la nicotina, que puede perpetuar y reforzar el hábito de fumar. Por lo que no son una ayuda eficaz para dejar de fumar, puesto que sigue liberando nicotina suficiente, según dosis elegida en el cartucho que se compra o veces que vapea el usuario para evitar los desagradables síntomas de la abstinencia, situación que lleva a que no sean considerados útiles para la deshabituación tabáquica. Ya que en definitiva, que solo se hace una sustitución, que lleva a retrasar la cesación tabáquica y contribuye a un mayor riesgo de enfermedades relacionadas directamente con el hábito tabáquico.

En definitiva, para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Food And Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos y el Ministerio de Salud de la Nación, no existen evidencias que avalen la efectividad, eficacia y seguridad de los cigarrillos electrónicos para su uso en el tratamiento del tabaquismo. Según estos organismos, antes de autorizarlos, las empresas deberían realizar ensayos clínicos y estudios toxicológicos. En este sentido es que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) del Ministerio de Salud Argentino, ha dispuesto mediante la Disposición Nº 3226/11, la prohibición de importar, distribuir y comercializar, así como también la publicidad, de los dispositivos electrónicos para fumar popularmente conocidos como “cigarrillo electrónico”. Además, la OMS recomienda insistentemente que estos dispositivos electrónicos, no deben estar exentos de las leyes de “aire limpio”, que restringen los lugares en los cuales no se permite fumar, hasta que se provea evidencia adecuada que demuestre a las autoridades reguladoras que el uso de estos dispositivos electrónicos no expone a los no usuarios a sus emanaciones tóxicas.

 

Qué podemos hacer para disminuir las adicciones?

Debemos trabajar fuertemente en la reducción del riesgo, reconociendo cuales son las vulnerabilidades existentes frente a la amenaza que hoy significa la gran oferta que existe de drogas en el mercado. Donde la clave debe ser la prevención, a través de información que nutra a los consumidores y potenciales consumidores, respecto al daño que ocasiona el uso y abuso de sustancias psicoactivas a la salud, específicamente a nivel cerebral, donde modulan distintos neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina, entre otros, que intervienen en procesos que conllevan a la dependencia y secuelas neurológicas/psiquiátricas.

El peligro que genera la omnipresencia de la droga es difícil de evitar, acción que sin lugar a dudas deben llevar adelante las fuerzas de seguridad y la justicia, pero conjuntamente, se debe trabajar fuertemente desde la salud, fortaleciendo la devaluada percepción de riesgo que existe respecto al uso de las drogas y sus consecuencias, que lleva a nuestros jóvenes ser extremadamente vulnerables para esta gran amenaza. Percepción de riesgo que se construye con información fidedigna, capacitación y sensibilización sobre los efectos y daño que ocasionan el uso de sustancias psicoactivas sobre la salud física y psíquica de las personas.

 

Por: Prof. Mg. Aldo Sergio Saracco, médico toxicólogo

Experto Universitario y Máster en Toxicología, Univ. de Sevilla.

Titular Cátedra Toxicología, FCM – UM.

Jefe Departamento Toxicología, Ministerio Salud – Mendoza

 

Ministerio de Salud, Programa de Prevención del Tabaco

 

 

 

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