Repelentes contra la Chikungunya, Dengue, Zika

 Utilización de Repelentes de Insectos

En distintos momentos del año, particularmente en época estival, cuando las temperaturas suben y el clima es más cálido, suelen invadirnos los mosquitos, que además de provocar picaduras, pueden ser el vector de diversos arbovirus como el Dengue, la Fiebre Amarilla, la Chikungunya y el Zika, entre otras enfermedades trasmisibles.

Para protegernos de estos molestos insectos, en la actualidad contamos con los repelentes, productos de venta libre, que deben ser utilizados con extrema precaución, sobre todo cuando hablamos de  niños.

Los repelentes son productos destinados a ahuyentar insectos, no los mata, que tienen el fin de evitar, o al menos disminuir, picadas y/o posible trasmisión de enfermedades.

En el mercado se cuenta con aerosoles, spray, lesiones y cremas, entre otras presentaciones, siendo los más utilizado aquellos que contienen DEET (N,N-dietil-meta-toluamida). Un efectivo repelente de insectos, utilizado desde que lo desarrolló el Ejército de los Estados Unidos en 1946. Este compuesto es una de las formas más recomendadas para prevenir las arbovirosis, pero a la hora de aplicarlo, es importante recordar que deben adoptarse ciertos cuidados de prevención, para que no derive en un daño a la salud, sobre todo cuando hablamos de niños.

Los repelentes son una medida de protección para utilizar al aire libre, ya que son sustancias que tienen toxicidad. Estos productos cuanto más concentrados son, mayor tiempo de protección tienen, (ej. los que poseen un 15% de concentración, la acción perdura en promedio 2 a 3 horas, y aquellos con un 25%, protegen durante 6-8 horas en promedio).

Cabe destacar que el porcentaje máximo recomendado de concentración para estos productos no debería superar el 30%.

No se recomienda usar repelentes de alta concentración a diario o durante largos períodos de tiempo, por no estar demostrado que esta práctica sea segura

Reacciones adversas.

El uso de este producto puede causar reacciones en la piel. Por ello, los consumidores deben reducir sus riesgos siguiendo las instrucciones que se puede leer en sus envases, previo al uso. Si se sospecha que usted o sus niños están experimentando una reacción adversa a este producto, debe discontinuar su uso, lavar muy bien la piel tratada con abundante agua y jabón y llamar para asesoramiento al centro de intoxicaciones o al servicio médico.

Recomendaciones.

  • Evitar la aplicación excesiva y reiterada de estos productos. En lo posible “aplicar una vez al día”.
  • No aplicar en ambientes cerrados, solo hacerlo al aire libre.
  • Utilizar sólo el repelente necesario para cubrir la piel expuesta o sobre la ropa. “Nunca aplicar debajo de la ropa”.
  • Aplicar el repelente después del protector solar, no antes, ya que éste puede disminuir la eficacia del repelente.
  • No utilizar repelentes asociados a protectores solares en la misma formulación.
  • No aplicar directamente sobre la cara; primero rociar sobre las palmas de las manos y luego frotar sobre la misma, evitando totalmente los ojos, la nariz y la boca.
  • No aplicar sobre heridas, piel irritada o quemada por el sol.
  • Al usarlo en niños, rocíe primero sus manos y con ellas aplique el producto sobre la piel del menor.
  • Nunca deje que los niños se apliquen solos este producto, ni que jueguen con el envase. “Mantenga el repelente fuera del alcance de los niños”
  • Nunca aplicar sobre las manos de los niños pequeños, pueden llevarlo a la boca.
  • Luego de haber aplicado el repelente, no manipule alimentos o bebidas hasta antes haberse lavado muy bien las manos.
  • En los menores de 2 meses no deben utilizarse repelente en ningún caso.
  • Al regresar al interior, lave la piel tratada con abundante agua y jabón.
  • Lave la ropa tratada antes de volver a usarla.

Otros productos:

Aceite de citronella, es un extracto de los derivados terpénicos presentes en distintas especies vegetales (citronella de Ceilán y citronella de Java), tiene un olor característico que enmascara el dióxido de carbono y/o el ácido láctico que emanan los seres humanos y que los mosquitos encuentran atractivo. Se ha utilizado por más de 50 años como repelentes de insectos, con baja toxicidad y de baja eficacia. Por lo que en el contexto epidemiológico actual, hoy desaconseja su uso.

Aceite de eucalipto de limón, son repelentes de baja toxicidad, efectivos para ahuyentar insectos durante 4-6 horas. Pero no se recomienda en niños menores de 2-3 años, además puede causar irritación ocular.

Las recomendaciones clásicas indican el uso de Citronella en los niños entre 2 meses y 2 años, y DEET (N, N-dietil-meta-toluamida) con una concentración de hasta el 10 % entre los 2 y 12 años.

No se recomienda el uso de repelentes de insectos en menores de 2 meses de edad.

Solo utilice repelentes acordes a la edad del niño-

Intoxicación

En caso de intoxicación adopte las siguientes medidas generales de primeros auxilios:

  • No suministre al intoxicado nada para comer o beber, ya sea alimentos o medicamentos, sobre todo si se encuentra inconsciente.
  • Si el producto entró en contacto con los ojos, debe mantenerlos abiertos y lavarlos inmediatamente con abundante agua. Procure ayuda médica.
  • Si la persona inhaló el producto en exceso, debe trasladarla a un lugar abierto, bien ventilado.
  • Si presenta signos de intoxicación (malestar, dificultad para respirar, tos) debe procurarse ayuda médica inmediata llamando al servicio de emergencia.
  • En caso de irritación o dolor sobre la piel donde lo aplicó, lave con abundante agua y jabón y procure atención médica inmediata.

 

Otras medidas de prevención de picaduras por mosquitos en niños:

Elementos de protección en el exterior.

  • Utilizar ropa de manga larga y pantalones largos (de color claro) siempre que el niño se encuentre en el exterior, a fin de cubrir las zonas expuestas.
  • Proteger el cochecito del bebé con redecillas protectoras para mosquitos cuando está en exteriores

Elementos de protección ambiental en el hogar:

  • Barrera mecánica:
  • se recomienda el uso mosquiteros,
  • utilizar tules sobre cunas, y en las camas, si la vivienda no cuenta con mosquiteros en aberturas (ventanas y puerta al exterior).
  • Eliminar los criaderos de mosquitos.
  • Químicos: espirales o tabletas/líquidos termoevaporables, que contienen piretroides, deben ser utilizados con moderación, a no menos de 1,5 metros de donde se encuentra el bebé, ya que tienen toxicidad aguda y crónica.

 

 

Autor:  Prof. Mg. Aldo Sergio Saracco, médico toxicólogo

Experto Universitario y Máster en Toxicología, Univ. de Sevilla.

Titular Cátedra Toxicología, FCM – UM.

Jefe Departamento Toxicología, Ministerio Salud – Mendoza

 

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